Los dos últimos martes del mes de julio he sido testigo de cómo los negros que, durante el día vagan o atienden sus chiringuitos, repletos de bolsos de señora, gafas o relojes, se reúnen en la playa del Arenal de Calpe para disputar sus combates. Algunos, acuden con tiempo de antelación para calentar.Los gritos de los vencedores y las risas se oyen desde la atalaya. Parece pura práctica deportiva. Son las dos y media de la madrugada. Calpe duerme, aunque no todo. África lucha. La llegada de la policía municipal, alertada quizás por algún vecino,...
Sara Hernández y la tabla de las brujas
Hace 7 años